divider

separator

Defendiendo al menor

/ 0 Comentarios /

Por Blanca Vázquez Mezquita y Carlos López Argüello

Como profesionales, y como ciudadanos, debemos proteger a la víctima de delitos, y entre ellas al menor, que es, de entre todas las víctimas humanas, la más vulnerable.

La ley, y el deber moral, nos mandan proteger al menor siempre, y más en todos aquellos casos en donde existan indicios racionales de un posible abuso emocional, físico o sexual.

En las últimas modificaciones de la Ley de Protección del Menor, queda clara la urgencia de protección de todos los menores en riesgo.

En la Ley Orgánica 8/2015 y 26/2015 se modifican una serie de principios del Sistema de Protección a la infancia y la adolescencia, buscando el interés superior del menor, atención y protección para los hijos y las hijas de las mujeres víctimas de violencia dwatercolour-1768921_1920e género, y protegiendo a los menores que han podido ser víctimas de otro tipo de violencia.

Además, estas modificaciones establecen que se debe actuar deteniendo, notificando, asistiendo y, sobretodo, protegiendo, cualquier forma de violencia ejercida sobre los menores, intentando lograr una coordinación entre las distintas Administraciones, tanto públicas como privadas.

Esto que suena tan bien, solo se encuentra sobre el papel. Sin embargo, desde un punto de vista jurídico, tanto los psicólogos como otros profesionales: médicos, enfermeras, trabajadores sociales, profesores, etc., estamos a veces atrapados entre normativas legales y deontológicas contradictorias, cuando el posible agresor del menor es uno de los progenitores y la “patria potestad” actúa de impedimento, y parapeto, del posible agresor.

Cuando un psicólogo intenta detectar un posible caso en donde existen, aunque sean mínimos, indicios de abuso sexual, nos encontramos con la amenaza de recibir una denuncia llevada a cabo por la parte denunciada. ¿Qué hacer pues? ¿No actuar y dejar que las cosas sigan su curso? ¿Actuar y arriesgarnos a una denuncia deontológica?

Veamos qué podemos hacer con la Ley en la mano.

Desde el Código Civil, en cuanto a las relaciones paterno-filiales, se recoge:

Artículo 156

La patria potestad se ejercerá conjuntamente por ambos progenitores o por uno solo con el consentimiento expreso o tácito del otro. Serán válidos los actos que realice uno de ellos conforme al uso social y a las circunstancias o en situaciones de urgente necesidad.

Estas situaciones de urgente necesidad muchas veces vienen alertadas por el propio padre o madre sobre el peligro que pueda correr su hij@ por parte del otro progenitor. Sin embargo, uno de los progenitores puede negarse a que su hijo sea evaluado, puesto que si no existe una denuncia de abusos o malos tratos, la patria potestad que ostenta el progenitor le da la razón para negarse a que realicen actuaciones con su hij@.

Bien, continuemos con qué podemos hacer como psicólogos ( o como cualquier profesional).

En la Ley Orgánica 1/1996, de 15 de enero, de Protección Jurídica del Menor, ya se recogía lo siguiente:

Artículo 13

“Toda persona o autoridad, y especialmente aquellos que por su profesión o función, detecten una situación de riesgo o posible desamparo de un menor, lo comunicarán a la autoridad o a sus agentes más próximos, sin perjuicio de prestarle auxilio inmediato que precise”

En la última reforma mencionada anteriormente, 26/2015 del 29 de julio, amplía lo siguiente:

“(…) detecten una situación de maltrato, de riesgo o de posible desamparo (…)”

El mismo Código nos marca la necesidad de actuar, de que los profesionales no se queden impasibles ante una situación de maltrato, como son los indicios sobre un posible abuso sexual.

Se produce un choque entre las obligaciones de la patria potestad y la necesidad de actuación ante una situación de maltrato. Cuando los progenitores están separados o divorciados, la patria potestad continúa siendo conjunta, y el ejercicio de la misma recae sobre ambos.

Por tanto, están en su derecho de negarse a que su hijo o hija sea evaluado sin su consentimiento, pero a la misma vez el profesional que detecte una situación de posible maltrato debe prestar auxilio. Entonces, ¿qué hacer?

Desde el Código Deontológico del Psicólogo y los distintos escritos emitidos por los Colegios, es clara la forma de actuar ante la necesidad de evaluación o tratamiento con niños con padres separados:

“Una vez que ambos titulares de la patria potestad han sido informados, si uno de los dos no otorgara el consentimiento, bien porque no se hayan puesto de acuerdo respecto a la necesidad de la intervención (tanto para una evaluación como para tratamientos), al profesional elegido, al tipo de intervención, etc. y si aún así el profesional estimara, en defensa de los legítimos intereses de los menores, que dicha intervención es necesaria o conveniente, deberá comunicarlo a ambos y quedar a la espera de la decisión que finalmente se adopte. El padre o la madre solicitante de la intervención en el caso de no llegar al consenso con el otro progenitor, de acuerdo a la legislación vigente, podrá recurrir a la vía judicial. El juez, tras oír a ambos titulares de la patria potestad y al menor si tuviera más de 12 años, podrá autorizar la intervención psicológica sin el consentimiento del progenitor discrepante”. (Extraído del Colegio de Psicólogos de Andalucía Oriental)

Lo anterior muestra un proceso lento. Ante sospechas de abuso sexual el psicólogo debe esperar a unos y otros para poder actuar. El niñ@ tendrá que seguir con su rutina, con el peligro que puede conllevarle si realmente existe una situación de abuso y de maltrato.

En muchas ocasiones, esta lentitud y ambigüedad de la Justicia española desemboca en noticias tan tristes como estas:

“Una juez entrega a un niño a su padre, investigado por abusar el pequeño”

http://politica.elpais.com/politica/2017/05/08/actualidad/1494269968_060651.html

“La UE sospecha que España vulnera el interés superior del menor en la investigación de abusos sexuales”

http://www.eldiario.es/sociedad/Europa-Espana-superior-investigacion-sexuales_0_636937324.html

“Víctima de supuestos abusos y de las contradicciones de la justicia”

http://politica.elpais.com/politica/2017/02/14/actualidad/1487099933_732263.html

 

separator

No hay comentarios

separator

Dejar un comentario

separator